miércoles, 8 de noviembre de 2017

Trabajando en un equipo distribuido

Cuando en nuestro primer trabajo en sistemas nos comentaron que el proyecto al que íbamos a ser asignados implicaba formar parte de un equipo distribuido, parte en Argentina, parte en Estados Unidos, nos vimos atrapados en una mezcla de temor y felicidad. Es recurrente en nuestra profesión escuchar de otros colegas frases tan dispares como: “es muy dinámico y te abre la cabeza trabajar con gente de afuera”, “la diferencia horaria me mata”, “siempre estás trabajando con lo último en tecnologías”, etc.

En este texto, buscaremos plasmar nuestra experiencia sobre la aventura, con sus desafíos y oportunidades, de trabajar en un equipo distribuido geográficamente.

Desafíos

Sin lugar a dudas, el hecho de trabajar con un equipo que, no sólo no se encuentra en el espacio físico de trabajo de uno, sino que está a casi a un continente de distancia, trae interesantes desafíos que uno debe superar y con los que debe aprender a convivir para poder alcanzar los objetivos planteados en el proyecto.

Uno de los mayores retos a sortear, y con el que nos enfrentamos diariamente, es la comunicación, ya que no tenemos la posibilidad de hablar cara a cara con el cliente para entender qué es lo que quiere y cómo lo quiere. Para mitigar este problema, utilizamos varias herramientas para comunicarnos con el resto del equipo como Slack, Skype y Yammer, que ayudan de gran manera a superar este obstáculo. Sin embargo, hay varios inconvenientes que surgen, como por ejemplo, el estar condicionado al tiempo de respuesta de la otra persona. Uno realiza una pregunta por alguno de estos canales y no puede seguir avanzando hasta que le respondan y esto puede demorar minutos, horas y hasta días, por lo que la paciencia es fundamental.

Otra barrera a superar es la del idioma. Uno no sólo debe pensar cómo decir lo que quiere decir, sino que tiene que hacerlo en un idioma que no es el nativo. Además, no es solo el hecho de hablar o escribir en inglés, sino también escuchar, entender e interpretar lo que la otra persona quiere decir, lo cual muchas veces no es tan sencillo. Todo esto le agrega una complejidad extra al trabajo, no por ello menos placentero.

Por otro lado, nos encontramos con la diferencia horaria que hay entre Argentina y Estados Unidos. Muchas veces uno hace una pregunta a las 10 de la mañana y tiene que pensar que allá son las 8 de la mañana y recién están llegando a sus puestos laborales, por lo cual van a tardar en responder la consulta. 

Otra situación que se da muy seguido es que el mayor nivel de actividad se da cuando acá son las 5 o 6 de la tarde, por lo que muchas de las consultas que nos hacen son en ese momento y recién las vemos al otro día. En este caso, el inconveniente de comunicación que comentamos anteriormente sucede para ambas partes.

Beneficios

Como contracara de lo mencionado anteriormente, hay muchas cosas positivas que rescatar de la experiencia de trabajar con un equipo de Estados Unidos. Lo primero que se nos viene a la mente, sin dudas, es el idioma que, si bien es una de las barreras, el hecho de estar hablando y aprendiendo constantemente en inglés nos ayuda a ponerlo en práctica y perfeccionarlo. 

A su vez, uno aprende muchísimo sobre sus costumbres y la forma en que se desempeñan y viven el día a día. 

Para sorpresa nuestra son bastante liberales y honestos a la hora de comunicarse. Es normal encontrarse con situaciones que acá uno consideraría extrañas como que se vayan de la oficina porque tienen que practicar algún instrumento,  asistir a un evento que realiza la ciudad donde viven o ir a  plantar árboles junto con alguna organización que ayuda al medioambiente. Estas situaciones, que nosotros organizaríamos para  otro momento ,ellos no tienen problema en blanquearlas y hacerlas durante la hora de trabajo, muchas veces avisando en el momento. 

También es destacable e interesante la visión vanguardista que tienen del mundo. Para citar un ejemplo de esto, el proyecto se trata de un sistema de alquiler de bicicletas como el que presta el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en Argentina, con la pequeña diferencia de que las estaciones donde se guardan las bicicletas tienen paneles solares con los que recargan las baterías de las mismas. Además, las bicicletas cuentan con una pantalla táctil con la cual pueden elegir el destino al cual quieren ir y un sistema les marca el mejor camino para llegar. Con esto se puede ver que, no sólo están pensando en facilitar y hacer placentera la experiencia del usuario, sino que también tratan de cuidar el medioambiente.

Por último, siempre intentan utilizar nuevas tecnologías o nuevas versiones de las ya existentes con lo cual uno tiene la posibilidad de aprender acerca de estas nuevas herramientas y estar permanentemente actualizado.

Más allá de los desafíos que hay que superar todos los días, consideramos la experiencia en general como muy positiva y placentera. Es ampliamente recomendable incursionar en el mundo del trabajo con equipos distribuidos ya que nos permite crecer tanto en aspecto profesionales como sociales y culturales.


Marcos Caccavaio – Desarrollador .NET
Mauro Corvaro - Desarrollador .NET